Herzon Pinedo Chuqui

martes, 22 de enero de 2013

RADIOGRABADORA BAJO EL PONCHO

El tiempo pasa sin compasión. Hará unos 30 años o algo así, los jóvenes de mi pueblo (Mito, en Amazonas-Perú) viajaban a Rioja (San Martín) para trabajar en la siembra, cultivo y cosecha de arroz. Es que eran muy trabajadores, como hasta ahora lo siguen siendo, y buscaban ganarse su billetito. Y así era, a los cuatro o seis meses regresaban con ropa nueva, con machete y lampas nuevos, con planchas de calamina para techar sus casitas que pensaban construir. Seguramente, varios de ellos pretendían casarse pronto. Sin embargo, lo que llamaba mi atención y miraba con sana envidia era la radiograbadora National Panasonic que estrenaban a todo volumen. Mis primos, mayores que yo, se paseaban durante las noches, con sus radiograbadoras bajo el poncho, escuchando las canciones de moda en Rioja, pues también habían traído los casetes de los grupos que marc
aban el gusto musical en la zona de San Martín. Recuerdo que mis primos llegaron una noche a la casa de abuela Rosa, mamá de mamá, en su cumpleaños, con la música a todo volumen. Ella ya estaba durmiendo, pero igual comenzó la fiesta. Llegaron otros nietos, sobrinos y vecinos. Tuvieron que matar una gallina para atenderlos. Yo también tomé, estaba delicioso. El tiempo ha pasado y ahora ningún joven de mi querido Mito va a Rioja. Prefieren sembrar papas, criar ganado y quedarse en su tierra linda. Los que salen, van a Lima, principalmente, y otros prefieren estudiar. Ahora los que van a la chacra llevan sus pequeños radios en la espalda. Hasta el poncho está desapareciendo. Por esto y mucho más, me embarga una hermosa nostalgia.

miércoles, 19 de octubre de 2011

MIS PEQUEÑOS GIGANTES

Gracias a Dios por tanta dicha, gracias a la vida por las sorpresas que nos hacen felices a cada momento. Hace unos días visité mi querida tierra en el departamento de Amazonas, pero eso no fue lo importante. La dicha fue porque la hice en compañía de mi esposa e hijos, mis pequeños hijos Danna y Diego, quienes con su inocencia, valor, inteligencia y ímpetu me han hecho vivir los momentos más felices de mi vida.

Cómo podría relatar y describir tantas aventuras en las alturas de mi pueblo, yendo a lomo de caballos y bajo una torrencial lluvia. Mis pequeños ni se inmutaban ante la fuerte lluvia. Para ellos todo era diversión. Durmieron en una pequeña cabaña y la lluvia no cesaba... Al día siguiente caminaron cuatro horas de regreso. Cruzando bosques, ríos y peligrosas pendientes. Son lo máximo...

domingo, 26 de junio de 2011

DE ALASKA A PERU

Cocachimba (Perú), 26 jun (EFE).- De Alaska a Perú, pasando por doce países, una pareja española recorre desde hace más de un año el continente americano en bicicleta, con destino final en ¡frica, llevando como único equipaje una botella con nieve que enterrarán en el desierto del Kalahari, "para llevar agua donde más hace falta".

Nacho Eguren e Idoia Ramírez, naturales de la localidad de Hondarribia, en el País Vasco (norte de España), emprendieron su aventura en mayo de 2010 y este fin de semana coincidieron con la expedición de la Ruta Quetzal BBVA en la fortaleza de Kuélap, en la provincia peruana de Luya.

"Nos enteramos de que la Ruta estaba aquí y quisimos saludar a Miguel de la Quadra-Salcedo -veterano periodista y aventurero español que dirige la expedición desde hace 26 años- y contarle nuestra historia", indicaron a Efe.

Eguren y Ramírez explicaron que la botella con nieve de Alaska "es un símbolo de que es posible llevar agua desde una zona del mundo donde abunda hasta aquellos lugares en los que es tan necesaria".

El joven español, que antes de iniciar el viaje trabajó ocho años como ingeniero en una empresa ferroviaria, indicó que durante ese tiempo estuvo ahorrando para poder realizar su sueño y luego solicitó una excedencia de dos años.

"Idoia terminaba entonces una beca en ETB -la televisión autonómica vasca- y decidió unirse a mí en esta aventura", añadió.

Durante dos años, la pareja preparó por Internet la ruta que iba a realizar, "pero luego te das cuenta de que hay que ser muy flexible, porque nunca sabes, por ejemplo, dónde vas a dormir".

"El presupuesto que nos hemos marcado es de 12 dólares al día, unos 350 al mes. Pero por ejemplo, aquí en Perú, todo resulta más barato", señaló el español.

En año y un mes la pareja ha recorrido Canadá, Estados Unidos, México, Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú.

"Nuestro próximo destino es el Lago Titicaca, en (el lado de) Bolivia; luego iremos a Chile y Argentina, y después cruzaremos a Sudáfrica", explicó Eguren.

"La idea inicial era viajar a ¡frica en barco, pero en Panamá hicimos la costa del Caribe, que es muy remota, en botes y el primer día casi nos hundimos, porque nos pilló una tormenta y lo pasamos tan mal que hemos pensado que lo haremos en avión", agregaron.

En tantos meses y países recorridos, la pareja acumula multitud de experiencias, unas muy buenas y otras, no tanto.

Entre las situaciones que más les han impactado recuerdan especialmente lo que les sucedió al llegar a Colombia.

"Nos acompañaba una pareja de Canadá con los que habíamos viajado durante más de dos meses y les atracaron a punta de pistola. Fue una pena, porque tuvieron que abandonar el viaje", indicó Eguren.

Sin embargo, "el 90 por ciento de la gente que nos vamos encontrando es muy maja", aseguró.

"En Estados Unidos, por ejemplo, nos veían en el supermercado y nos invitaban a sus casas. Nos han llevado a dormir a ranchos en Canadá", añadió.

Ramírez confirmó que la hospitalidad de la gente es algo que les llamó "mucho la atención" porque no están "acostumbrados a que un desconocido te deje su casa, incluso sin estar él". "Es una lección que hemos aprendido", apuntó.

Los dos españoles rememoraron también la "sensación de libertad" que experimentaron en el Parque Nacional de Denali, en Alaska, "porque no había nadie".

Explicaron que les impactó toparse por la carretera con hasta 30 osos, "algo a lo que te acabas acostumbrando, pero que al principio resulta muy sorprendente".

"Vimos también una ballena azul que había muerto en la costa de California. Nos dijeron que era la más grande del mundo y que le entraba un elefante en la boca", señalaron.

Tanto Eguren como Ramírez indicaron que confían en completar su recorrido, aunque "todo depende, porque te pueden suceder muchas cosas en un viaje, desde que se rompa la bicicleta hasta que estés enfermo".

Por Alida Juliani Sánchez

martes, 21 de diciembre de 2010

EN NUEVA CAJAMARCA VI GOLEAR A UNION COMERCIO



Tuve la suerte de ver jugar al flamante campeón de la Copa Perú 2010: Unión Comercio de Nueva cajamarca. Como lo relato en una nota anterior en este mismo blog, fue en una breve visita al pujante distrito de Nueva Cajamarca, un domingo de octubre reciente. Aquel día, luego de almorzar con mi primo Neptalí, en el calor de su hogar y junto a su familia, nos dirigimos al estadio para ver el partido Unión Comercio-Manucci. El torneo llamado "futbol macho" ya estaba en su etapa regional. Los del Alto Mayo habían barrido en la distrital y departamental y ahora lo hacían ante equipos de trayectoria.
Esperamos cerca de una hora para el inicio del encuentro, mientras una bulliciosa banda entretanía a los hinchas que repletaron la única tribuna del recinto municipal. Una pareja de niños bailó en el centro del campo una marinera, como para hacerle sentir como en casa a los rivales de turno, porque lo adecuado hubiera sido presentar un espectáculo selvático, creo yo.
Se dio el pitazo inicial y los rojos sanmartinenses se adueñaron del balón, parecía un partido de un sólo lado. Me impresionó sobremanera el manejo del balón en la media cancha. Parecía un equipo de nivel profesional, aunque no podían marcar pese a la gran cantidad de ocasiones claras generadas. Sin embargo, los goles cayeron por peso propio y el triunfo fue claro por 3-0.
Me contaron que estaba encabezando la tabla con un punto más sobre el segundo lugar, con quien le tocaba jugar el domingo entrante de visita. "Un empate en Bambamarca (Cajamarca) y clasificamos a la etapa nacional", me dijeron. Seguramente así fue.
Lo demás es historia conocida. Con el ir de las semanas y ya en Lima, seguía domingo a domingo al "Poderoso del Alto Mayo" que dejó en el camino al San José de Tumbes, Comerciantes Unidos de Cutervo, Hospital de Pucallpa y en la gran final a Alianza Porvenir Unicachi de Yunguyo (Puno).
En la primera final y tras el triunfo por 2-0 en Tarapoto, pensé que el destino estaba echado para los de la selva, porque los del altiplano habían dejado en el camino a cuadros grandes como Huracán de Arequipa y ADT de Tarma, y más aún porque lo había hecho con abultadas goleadas. Sin embargo, la fe y esperanza en este nuevo inquilino del fútbol profesional peruano se sostenía en ese juego colectivo muy claro en la media cancha. "Si en Juliaca los del Alto Mayo marcan un gol -que lo veía posible- el campeonato estaba cerca.
Dicho y hecho: Tal y como lo supuse, Unión Comercio no marcó un gol, sino dos, suficientes para embolsicarse la Copa Perú 2010, pese a caer por 4-2.
Ahora, aquella tarde calurosa en la pujante Nueva Cajamarca, ciudad forjada por gente venida de Cajamarca, de ahí el nombre, a ambos lados de la carretera Marginal, ahora llamada Fernando Belaunde, se viene a mi mente, porque vi jugar y golear a Unión Comercio. Quedarán por siempre en mi recuerdo, porque soy amante del buen futbol y porque ese día visité también a familiares que no veía hacía muchos años. Además -como no- porque conocí una hermosa zona en la selva peruana, que merece una mirada del gobierno para dotarle de un buen estadio y poner en funcionamiento el aeropuerto de Rioja. Un valle con varias ciudades como Nueva Cajamarca, Rioja, Moyobamba, Soritor, Calzada, entre otros pueblos tiene que contar con vuelos aerocomerciales.
Por todo ello, Unión Comercio no debe ser ave de paso en la Primera División.

Escrito por Herzon Pinedo

jueves, 25 de noviembre de 2010

TAL COMO ME LO IMAGINABA



Viaje relámpago. He tenido la suerte de conocer muchas ciudades y pueblos de la costa, sierra y selva por mi trabajo como reportero de radio, cubriendo actividades presidenciales y otras, pero no con la tranquilidad necesaria para disfrutarlos, salvo en algunas oportunidades.
Siempre quise conocer Rioja, Moyobamba, Nueva Cajamarca, no sólo porque crecí escuchando historias de esos lugares de boca de tíos y primos que viajaban a esas localidades en la selva de San Martín para trabajar en el cultivo del arroz, sino porque en ellas viven desde muchos años atrás varios familiares.
Es así que me propuse ir hasta allá, pero por carretera, por una ruta que no conocía y que me pareció maravilloso. Pasar por Pomacochas observando la tremenda laguna; Buenos Aires, donde se ubicaba el campamento de mi padre cuando estaba en el Ejército trabajando como sanitario durante la contrucción de la Carretera Marginal de la Selva, ahora Fernando Belaunde Terry; la bajada de Venceremos, selva declarada en reserva; ingresar al valle del Alto Mayo pasando por viejos lugares que las conocía sólo por los relatos de mis paisanos como Río Seco, Yurac Yacu, Aguas Claras, Aguas Verdes, etc.
Un automóvil nos llevó, a mi padre a mí en tres horas desde Pedro Ruiz a Nueva cajamarca. Fue un viaje inolvidable, no solamente porque pude conocer una tierra soñada, también porque pude ver y saludar después de varios años a tíos y primos, para quienes guardo mucho cariño.
Tal como me lo imaginaba resultó ser todo lo que pude conocer. Al ver aquellos lugares, me parecía que ya las conocía. Eso me pasó al llegar a la casa de mi tío Jesús en San Juan de Tangomí, y ver sus tierras sembradas de arroz. Me contó que él llegó a ese lugar cuando todo era montaña y pantano; que tuvo que tumbar tremendos árboles a pulso para ganar terreno cuando ni carretera existía. Así como él, varios familiares salieron de mi tierra: Mito, en Chachapoyas, Amazonas, en busca de nuevos horizontes. Como tantos otros, han hecho su vida en este caluroso lugar que tanto gusto me visitar. Hasta el próximo viaje.

domingo, 21 de noviembre de 2010

EN LA CATARATA GOGTA



Uno de mis sueños se hizo realidad. Aprovechando mis vacaciones de octubre viajé a Chachapoyas, en el nororiente peruano. En realidad viajé a Mito, mi tierra natal a una hora de la capital amazonense acompañado de Diego, mi pequeño hijo de 4 años. Luego de unos días de estancia en mi pueblo, junto a mis padres y luego de disfrutar algunas cabalgatas y visitar las chacras me propuse emprender la aventura de conocer la bella e impresionante catarata de Gogta, ubicada en la provincia de Bongará.
Partí de Mito a Chachapoyas un viernes por la tarde, acompañado de mi papá Raúl. Caminamos hasta La Colpa por la "Fila" o "Filada". Lo hicimos en una hora, todo de bajada, con la mochila al hombro. Pude recordar aquellos años que bajaba y subía los fines de semana, cuando estudiaba la secundaria en Chachapoyas. Una combi nos llevó a la ciudad.
Al día siguiente, muy temprano, emprendimos la marcha en dos motos, con mi hermano Roger y mi cuñado Henry.
Tras el bello paisaje a orillas del Utcubamba llegamos a Cocachimba. Algunas delegaciones de estudiantes y turistas extranjeros ya nos habían adelantado. Luego de charlar con el encargado de recibir a los visitantes - quien por cierto conocía a algunos de mis familiares- y pagar nuestro boleto, iniciamos la caminata. Parecía cerca. La catarata se ve desde el pueblo y se supone que es fácil llegar, pues sólo son 5 kilómetros y algo más. No contábamos que el camino no era para nada fácil: subidas, bajadas, entradas y salidas en medio de una espesa selva nos esperaba. La ruta nos tomó cerca de dos horas, estábamos muy cansados, exhaustos, pero emocionados al ver tanta belleza indescriptible. Bajo la caída de agua, uno puede imaginar muchas cosas, pero se puede disfrutar del rocío helado que te baña a decenas de metros. Es casi imposible llegar hasta el centro mismo. Los que desean darse un chapuzón lo hacen varios metros abajo.
La experiencia fue mayor cuando logré ver por primera vez al elegante gallito de las rocas. Eran dos y estaban enfrascados en una tremenda bronca en la espesura del bosque. Dicen que hay que ser muy afortunados para cruzarnos con ellos. Gritan de manera espectacular y son mas grandes de lo que yo imaginaba.
Al retorno tomamos huarapo en el tambo de un lugareño que está haciendo un negocio redondo con el jugo de la caña fermentada que es muy solicitado por los aventureros, en cualquiera de sus presentaciones: fresca o fuerte. Supuse que caminaba como antes, pero me equivoqué. Cómo me agitaba y se rendían mis piernas en las subidas. Algunas estudiantes me pasaban como si nada.
Ya en Cocachimba buscamos almuerzo, pero nada de nada. El hambre apremiaba y la lluvia que nos acompañó de regreso continuaba. Era sábado y la mayoría de lugareños es adventista y estaban en el templo. Para poder comer, dicen que había que hacer el pedido en la mañana.
Volvimos a Chachapoyas, en algunos tramos soportando una fuerte lluvia. Un caldo de pollo caliente cerró una aventura que valió la pena emprender.

viernes, 19 de noviembre de 2010

LA DIOSA HERMOSA DEL AMOR


Después de algunos años me reencontré con Dina Páucar, la "Diosa hermosa del amor", a quien entrevisté en la ex CPN Radio para el programa Los Especiales del Domingo. No ha perdido su sencillez, me reconoció, eso creo.
Dina llegó a la redacción de OJO para impulsar el sorteo de un automóvil entre los lectores, y en esas circunstancias es cuando posamos para este blog. Fue un momento breve, pero suficiente para recordar aquella amplia conversación en cabina, hace tres años. En aquella oportunidad, ella contó a los oyentes sus más hermosas anécdotas, como cuando le llevaron en un avión privado desde Piura a Cusco, para cantar en el estadio Garcilaso, luego que Cienciano lograra la Recopa Sudamericana.
La intérprete de "Qué lindos son tus ojos", me contó que el presidente del club le llamó en la mañana para que en la tarde cante en la ciudad imperial. "Yo estoy en Piura", rerpondió ella. "No se preocupe, le estoy mandando un avión", le dijeron al otro lado.
Esa tarde cantó en el Cusco ha pedido de los propios futbolistas campeones y en la noche siguió cantando en Piura, donde tenía varios compromisos.
Dina Paucar, entre otros artistas, seguirán en mi recuerdo.